"La reina de los colores", un cuento ilustrado

Una mañana, Malwida, la reina de los colores, se colocó delante de la puerta de su castillo y llamó a sus súbditos.
AZUUUUL!
El azul se presentó. Era suave y delicado. Saludó a Malwida amablemente, cubrió el cielo…y desapareció sin hacer ruido.
ROJOOO!
El rojo casi le hace caer. Era indómito y se atrevía con cosas peligrosas. Malwida también se sentía indómita y peligrosa. Pero terminó por hartarse y ordenó al rojo que desapareciera.
Quedó algo de rosa, pero no por mucho tiempo, pues llegó el AMARILLO
- “¡Quédate!” le pidió Malwida. “Eres tan cálido y luminoso...!”.
Pero el amarillo no sólo era cálido y luminoso, también podía ser quisquilloso y ordinario. Como Malwida también podía serlo, se pelearon. 
El suave azul quiso apaciguarlos, pero no consiguió imponerse. Entonces llegó curioso el rojo y todo se volvió GRIS. Y más gris. Y más gris. Malwida era gris, el castillo era gris, el cielo era gris.... 
- “¡Lárgate!”, dijo Malwida, que insultaba, maldecía y gritaba…
Pero el gris no permitió que le dieran ordenes y se quedó. Así pasó mucho tiempo. La reina de los colores ya no era reina. Ni suave, ni indómita, ni cálida. Sólo estaba triste.
Entonces Malwida se echó a llorar. Al principio, débilmente y en un susurro… Después cada vez más fuerte. Y  fluyeron cantidades de lágrimas, y cuanto más lloraba, más desaparecía el gris. Y aparecieron nuevamente el suave azul,  El indómito rojo, y el cálido (y a veces ordinario) amarillo
Y jugaron todos juntos hasta que se cansaron. Y entonces el suave azul lo cubrió todo. 

 Malwida ilustrada por Nicolás (8 años) ...

... y por Marcos (10 años)

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